¿Cuántos de los que estáis leyendo este post usáis vuestro propio teléfono móvil o tableta –no facilitado por la empresa- para trabajar? ¿Almacenáis en estos tanto datos de clientes como de correo personal? Pues esto es que estáis poniendo en práctica el BYOD, una práctica cada vez más habitual a la que no solemos llamar por su nombre.

Las siglas BYOD provienen del inglés y significan Bring Your Own Device, trae tu propio dispositico. Hacen referencia a usar gadgets y dispositivos tecnológicos de nuestra propiedad para acceder a los recursos de la empresa (datos, correo, redes corporativas, etc.). El teléfono móvil es claramente el más habitual de compaginar entre uso particular y uso laboral, sin embargo también lo hacemos con tabletas y ordenadores portátiles.

Si la empresa es capaz de incorporar de forma adecuada los dispositivos de los trabajadores, todo son ventajas. Es por eso que hace poco más de un año, Intel publicaba un estudio en el que aseguraba que España era el país donde más BYOD se producía. De hecho, el 89% de los profesionales españoles afirma llevar sus dispositivos personales al trabajo.

El aumento de este fenómeno se explica, en gran parte, por el hecho de que anteriormente las empresas estaban mucho más equipadas tecnológicamente que los empleados. Actualmente, sin embargo, la tecnología está al alcance de la mayoría de usuarios.

Poder utilizar el dispositivo personal para trabajar aporta muchas ventajas para las empresas y los propios trabajadores, siempre y cuando se incorpore correctamente porque sino puede traer serios problemas.

Desventajas del BYOD

Si no incorporamos adecuadamente el BYOD en la empresa, podemos estar frente a un grave problema de seguridad y confidencialidad de la información corporativa si no se gestionan bien los datos, accesos y permisos.

Si no se protege correctamente y se distinguen bien las dos particiones para utilizar de forma particular y de forma laboral, pueden producirse situaciones de ataques de malwares externos y amenazar a los contenidos de la empresa.

Además, se deberá hacer un esfuerzo y destinar más recursos a los departamentos de soporte y mantenimiento IT porque deberán dar respuesta a las problemáticas de multitud de dispositivos y programas. Sin embargo, al mismo tiempo se reducen costes en la incorporación de equipos para los empleados.

Ventajas del BYOD

Aunque ya hemos comentado los posibles riesgos en materia de seguridad, si se controla este aspecto, el BYOD puede aportar grandes ventajas. Así lo afirma Javier Perea, regional director  de Intel Security España: “con políticas de control adecuadas y una correcta educación en materia de seguridad de los empleados, el BYOD se convierte en una ventaja competitiva importante.”

El fomento del trabajo en equipo, trabajar con más flexibilidad y un mayor rendimiento de los trabajadores son las ventajas más destacables de esta tendencia. El hecho de que la mayoría de trabajadores pueda trabajar con su teléfono móvil o tableta facilitará sin duda el proceso de un gran número de tareas y permitirá dedicar tiempo a tareas más importantes.

En el caso de las pequeñas empresas la ventaja es aún más notable, ya que en otras circunstancias no dispondrían de un presupuesto suficiente de IT para dotar a sus trabajadores con dispositivos suficientes para realizar ciertas tareas. Gracias al BYOD, sin embargo, las oportunidades se multiplican.

Una buena solución que se utiliza para proteger los negocios y su información de los posibles ataques cibernéticos es la implantación de aplicaciones propias para cada empresa. Con estas apps los empleados pueden trabajar con total seguridad utilizando los dispositivos tanto en casa como en su puesto de trabajo sin sufrir ningún peligro.

El BYOD, por lo tanto, es esa tendencia que muchos trabajadores ponen en práctica pero sin conocer su nombre, y que aporta grandes beneficios a las empresas siempre y cuando se tengan controlados sus riesgos. Esta es una buena práctica de movilidad empresarial a potenciar en este mundo tecnológico cada día más cambiante.